Ediciones privadas de The Longevity Weekend para comités de dirección y equipos de alto rendimiento. Cada persona sale con su edad biológica medida, su informe firmado por un médico y un protocolo de 12 meses. La empresa, con un offsite del que se vuelve con algo más que fotos.

Un chequeo de empresa responde a una sola pregunta: ¿hay una enfermedad hoy? No mira el VO₂ máx, ni la composición corporal, ni la edad biológica, que es justo lo que predice cómo va a envejecer tu equipo. Por eso alguien puede tener todos los análisis «bien» y, a la vez, el perfil cardiovascular de una persona diez años mayor.
El coste de eso no aparece en ninguna línea del P&L. Aparece en decisiones peores a las seis de la tarde, en energía que se apaga antes de tiempo y en directivos que se queman justo cuando más valen.
Un seguro de salud paga cuando alguien ya está enfermo. Esto es lo contrario: mide antes, y enseña a moverlo.
Es la pregunta que sale siempre en la primera reunión, así que la respondemos la primera.
Esto es exactamente lo que recibe la compañía: la distribución de edad biológica frente a edad real del grupo, las áreas de riesgo más frecuentes y nada más. Ni una persona identificable.
Datos de ejemplo. El informe agregado solo se emite cuando el grupo es lo bastante grande para que ningún dato permita identificar a nadie.
Elegimos contigo según el tamaño del equipo, el calendario y hasta dónde queréis llegar.

El precio final depende del formato, del número de personas y de las fechas. Este es el punto de partida.
No, nunca. Los resultados individuales se entregan solo a cada participante y los firma un médico colegiado. La empresa recibe únicamente un informe agregado y anonimizado, que no permite identificar a nadie y que no se emite si el grupo es tan pequeño que el anonimato no pueda garantizarse.
Clínicas y laboratorios de Madrid con licencia sanitaria y seguro propio, que son quienes realizan y facturan cada prueba. Healthspan Club coordina la experiencia; no es un proveedor sanitario. La interpretación y la firma de cada informe las hace un médico colegiado.
Desde seis personas. Una edición privada completa son doce plazas, y para equipos más grandes organizamos ediciones consecutivas. Lo cómodo es cerrar fechas con seis u ocho semanas de margen, porque el check-up se hace un mes antes del programa.
Factura única a la empresa, con el desglose que necesitéis para contabilizarlo. También podemos facturar por tramos si el programa se reparte en varias ediciones o en el formato anual.
El check-up se hace en Madrid, porque allí están los laboratorios y el equipamiento con los que trabajamos. El programa en sí se puede llevar a otra ubicación si la empresa lo pide; lo valoramos caso por caso.
Es lo más habitual y nos parece sensato. El check-up de longevidad para equipos se implanta en semanas, cuesta mucho menos y deja a la empresa un primer informe agregado con el que decidir si dar el paso siguiente.
Una llamada de treinta minutos basta para saber qué formato encaja y qué presupuesto manejamos. Sin compromiso y sin presentación de cincuenta diapositivas.
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